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miércoles, 5 de septiembre de 2012

mi muerte. Raymond Carver






















Si tengo suerte, estaré conectado
a una cama de hospital. Tubos
por la nariz. Pero intentad no asustaros, amigos.
Os digo desde ahora que está bien así.
Poco se puede pedir al final.
Espero  que alguien telefonee a los demás
para decir, “¡ven rápido, se está yendo!”
Y vendrán. Así tendré tiempo
para despedirme de las personas que amo.
Si tengo suerte, darán un paso adelante
para que pueda verles por última vez
y llevarme ese recuerdo.
Puede que bajen la mirada ante mí y quieran echar a correr
y aullar. Pero, al menos, puesto que me quieren,
me cogerán la mano y me dirán “Valor”
y “Todo va a ir bien”.
Y tienen razón. Todo va a ir bien.
Me basta con que sepas lo feliz que me has hecho.
Sólo espero que siga la suerte y pueda mostrar
mi agradecimiento.
Que pueda abrir y cerrar los ojos para decir
“Sí, te escucho. Te entiendo”.
Incluso que pueda llegar a decir algo así:
“También yo te quiero. Sé feliz”.
¡Así lo espero! Pero no quiero pedir demasiado.
Si no tengo suerte, si no la merezco, bueno,
me tendré que ir sin decir adiós ni darle la mano a nadie.
Sin poder decirte lo mucho que te quise y lo mucho que disfruté
de tu compañía todos estos años. En cualquier caso,
no me guardes luto mucho tiempo. Quiero que sepas
que fui feliz contigo.
Y recuerda que te dije esto hace tiempo, en abril de 1984.
Pero alégrate por mí si puedo morir en presencia
de mis amigos y de mi familia. Si es así, créeme,
salí de mi vida por la puerta grande. No perdí esta vez.



domingo, 26 de agosto de 2012

un poema de Claes Andersson



















La mató la droga
¿Quién?
Alguien había mezclado caballo en la leche materna
¿Quién?
El padre las zurraba todos los sábados
¿Quién?
La madre simplemente dejó todo y se largó
¿Quién?
El poli le partió los dientes y le metió dos dedos en el coño sin encontrar la droga
¿Quién?
En el reformatorio había una puñetera lesbiana de no te menees
¿Quién?
Esos cabrones de pelos largos se meten aquí y nos ensucian la escalera
¿Quién?
No podemos tener a una tía con esa pinta sirviendo a nuestros clientes
¿Quién?
Lleva un año vagabundeando y ahora no sabe siquiera cómo se llama
¿Quién?
Juntadlos a todos y haced con ellos salchichas
¿Quién?
Sí, estoy tan mal que joder ya no retengo nada en el cuerpo
¿Quién?
Préstame cinco duros para un chute, gracias, muy legal
¿Quién?
En los últimos tiempos se ha podido comprobar un desplazamiento de las actitudes de consumo en relación con, según parece
¿Quién?





 http://www.poesiasalvaje.org/fuego/cajas/cajas-de-poetas.html

sábado, 25 de agosto de 2012

Atenas 1970. Yannis Ritsos
















En estas calles
la gente camina; la gente
se apresura, tiene prisa
por salir, por irse (¿de qué?),
por llegar (¿dónde?) —Yo no lo sé — no son rostros
—aspiradoras, botes, cajas—
Tienen prisa.

En estas calles, otro tiempo,
ellos han pasado con amplias banderas,
tenían una voz (lo recuerdo, yo la oí),
una voz audible.

Ahora,
caminan, corren, tienen prisa,
una prisa animada—
el tren llega, lo abordan, choca;
luz verde, roja;
el hombre de la puerta atrás del cristal partido;
la prostituta, el soldado, el verdugo;
el muro es gris
más alto que el tiempo.
Ni siquiera las estatuas pueden ver.



 http://www.poesiasalvaje.org/fuego/cajas/cajas-de-poetas.html




domingo, 5 de agosto de 2012

un poema de David Bobis





Dibujas en la arena
usando como herramienta tus manos
un cubo desgastado
y una pala de plástico.

La arena, dibujas: la propia arena.



David Bobis. La sed de la arena. Amargord ediciones. Madrid. 2012

jueves, 2 de agosto de 2012

Un poema de mi tercer libro, recién editado por Baile del Sol.
















Ruedas




Estábamos sentados en el porche
Tomando el sol

Ella
En una silla de ruedas
Cubierta con una manta y con una gorra algo ladeada
Y yo en un sillón de mimbre
En pantalón corto
Con la taza del desayuno en las manos
Y los ojos enrojecidos por el llanto

Hablábamos de nuestro inmediato futuro
Ahora deberías de viajar, aprovecha,
cumple tu sueño
Me dijo

Bajé la mirada hasta las ruedas de la silla
Y le conté

Que había comprado una bicicleta



Patricio Rascón. Olvidar el olvido. Baile del Sol. Tegueste (Tenerife). 2012