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domingo, 31 de julio de 2011




Hom jek Sínto

Hom jek Sínto
giváva stíldo
dre i láida
mánge kók'ro.
Pijáva i líxta
fon u kam.

An u súni
kedáva u róze
an sáki gárta.
K'ráva túke króna
mit u céle stérni
fon u bolabén,
mit u céle stérni
fon u hímlo.

Dúnkel gibén
kána kók'ro hal
mit i túga
dren i tséla.
Rovéla mur gi
u frái gibén,
rovéna mar jáka.

Mit u tréni
dióm pre p'u flígi
fon jek schválba:
Den man mur frái gibén.
Mekén te meráp
tel jek tíkni tána,
har jek Sínto.



Soy un Sinto

Soy un Sinto
vivo en la cárcel
solo
con mi dolor.
Bebo la luz
del sol.

En mis sueños
recojo las flores
de todos los jardines.
Tejeré para ti una corona
con todas las estrellas
del cielo,
con todas las estrellas
del universo.

Vida oscura
cuando estás solo
con la tristeza
en la miseria.
Llora mi corazón
la vida libre,
lloran mis ojos.

Con las lágrimas
he escrito sobre las alas
de una golondrina:
dame la libertad.
Que yo pueda morir
bajo un pequeño pino,
como un Sinto.


Spatzo (Vittorio Mayer Pasquale)

miércoles, 27 de julio de 2011

niños de fin de siglo. Jorge Montealegre





En el famoso año dos mil después de Cristo
seremos niños y viejos del siglo pasado
Salvo los niños de Somalia
que no están en los planes del milenio que viene
porque los niños de Somalia no conocerán la próxima semana
Los niños de Somalia son menos que huérfanos en el desierto
Son hijos del hambre que los acuna y nadie adoptará un cachorro de hombre
que juega con su propio cadáver
Los niños de Somalia son los niños de Ruanda, de Biafra, de Etiopía
mirándose en el espejismo de una ronda africana
Los niños de Somalia no pueden escapar como los niños de Sarajevo
y los niños son niños así en el hambre como en la guerra
Los niños de Somalia son esqueletos caminando hacia ninguna parte
recién paridos a la muerte
Ya nada tienen que pedir
Nacieron sólo para enviarnos su mirada
vía satélite
Un silencio que dura un close-up eterno
ojitos que sostienen los párpados en una proeza irrepetible
a la hora de comida
cuando cambiamos de canal y de milenio moviendo las pestañas
a control remoto
La hora de vendarnos la mirada
con el último pecado
que divide a la familia principal del Reino Unido
Bienaventurados los niños de Somalia
porque nunca serán
los viejos de mierda del siglo venidero.




lunes, 25 de julio de 2011






El amuleto



El indio dormía profundamente sobre un chinchorro en el interior de una maloca. Tenía extendido uno de sus brazos fuera del lecho, y el puño, en el cual apretaba un amuleto, casi rozaba el suelo.

Entonces el vigilante lo zarandeó levemente para que despertara. El cholo abrió los ojos enrojecidos, chapurreó unas palabras ininteligibles, debido al estado de embriaguez en el que se encontraba, y mostró el objeto que encerraba en su mano.

El guarda se dio por satisfecho, tras comprobar que el hombre no estaba muerto, y le dejó dormir la mona en aquel banco del andén, asombrándose de la tenacidad con la que, pese a las circunstancias, sujetaba su billete de tren.

domingo, 24 de julio de 2011

jinete dormido (según Po-Chu-I), un poema de Georg Johannesen




Jinete dormido

(según Po-Chu-I)

Cabalgamos un buen rato, nos quedaba un largo camino
Se me cerraron los ojos: dormí un instante
con las riendas aún sujetas en la mano izquierda

Me desperté y le pregunté al criado, me dijo:
El caballo dio cien pasos mientras usted dormía
Comprendí que cuerpo y pensamiento cambian de sitio

Todo se convirtió en nada y nada era todo
El corto trayecto que cabalgué dormido
durará después más que mi propia vida



Georg Johannesen


Traducción: Francisco Uriz

viernes, 22 de julio de 2011

un poema de Li Po




FELIZ ENCUENTRO

El viento de la primavera nos embriaga
y sería feliz si los tres pájaros azules, mensajeros del cielo,
quisieran llevarte de cuando en cuando mis tiernos pensamientos.
Debes saber que el tiempo se va raudo,
nuestros negros cabellos muy pronto serán blancos.
Lamentamos la juventud perdida
¡pero ella no retorna nunca más!
¡Quiero decirte que te amo
y ojalá que tu amor responda al mío!
La vida humana se parece a la cera que escurre de los cirios,
cuando la cera se consume, la luz se extingue.
Las flores se abren más y más bellas en las ramas;
mientras la primavera avanza hacia su fin
ellas sólo piensan en las delicias del rocío y la lluvia,
¡no piensan nunca en su fin tan cercano!
Cuando mi alma se evadió de mi cuerpo rígido,
yo estaba triste al ver mi sepulcro en Tangtú.
La niebla matinal envolvía el bosque de pinos verdes
y allá lejos, la aldea se hundía entre la bruma.
Pero después de la muerte de mis hijos amados
ninguna atadura terrestre aprisionó mi alma.
Entonces suspiré largamente y subí al Kuen-Luen.
Siempre borracho de vino, me vestí con un traje parecido a las plumas del fénix.
El monte es tan elevado que se pueden coger las estrellas a sus pies.


Li Po (701-762)