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lunes, 16 de septiembre de 2013

¿qué me importa cómo y dónde muera? Hussein Habasch


















Pongo la cabeza sobre la roca del olvido
repitiendo, cual una estrofa de canción triste, lo siguiente:
Qué importa si muero pobre o más pobre de todos los pobres del mundo
mis niños comen manzana y mastican granos de granada
Y esto es lo que importa
.
Qué me importa si muero, y luego me despierto para andarme solo en mi funeral
Qué importa si nunca me despierto
Mis niños susurran con alegría, como dos amantes
Y esto es lo que importa.

Murió Sargun Bowles enfermo en un hospital en Berlín, como si fuera un ángel ebrio que le gustaba pasear         en el aliento de la muerte,
como si fuera, siempre, solo.
Murió Kamal Sabti en el sofá de su casa en Holanda, como un príncipe olvidado
Murió Aqil Ali en la acera, como si le crearon para ser el hidalgo de las calles.
Murió Mahmud Breikan por una cuchillada de un asesino ladrón, como si fuera un faro guiando los piratas al      oro y dinero de su bolsillo vacío.
Entonces qué importa si muero en un bar, discoteca, club nocturno o sobre los pechos de una prostituta             ignorante en una taberna!
Mis niños comen patata frita con mayonesa
Y esto es lo que importa.

Qué importa si muero ahogado, quemado, asfixiado, machacado, sacrificado o suicidado como mi hermana       Sylvia Plath
Qué importa si muero fusilado en mi cumpleaños como mi hermano Dalshad Miroany, el ángel de Kurdistán       mágico.
Qué me importa si muero de hambre, encarcelado, o rendido bajo las ruedas de un tren enredado como             Attila Yougef, gemela de mi alma.
Qué importa si muero acribillado a manos de los tiranos como mi hermano Lorca o ahorcado como mi               amigo Hassan MutlakDabada Bagdad.
Lo que importa es que mi hijo está bien,
y yo sigo escribiendo para el abandono, poemas pastoriles, inspirados por la habilidad de las camareras
y de las siluetas de las lolitas que pasean delante del cristal del café.
Mis niños juegan,
mi hija peina el cabello de su Barbie
mi hijo conduce su mini bicicleta
y esto es lo que importa.

Qué importa si muero por una navajaza o una dosis de veneno como mi tío Sócrates
Qué importa si fuera en Atenas, Berlín, Beirut, Londres, Madrid, o la distinguida Washington,
las ciudades son iguales y la muerte es un perro que recorre los horizontes.
Mis niños están detrás de un balón parecido a la tierra,
son estupendos
Y esto es lo que importa.

Qué importa si muero como mendigo, exiliado, herido o ebrio
Mordido por los colmillos de los amigos como todos los poetas
Lo que importa es que estoy escuchando a María Callas, mojando mi profundidad por su ronca voz.
Mis niños duermen inocentemente
Y esto es lo que importa.

Qué importa si muero mientras voy diciendo barbaridades o remando hacia la locura
O quizás como Cioran, mi amigo, voy tocando las noches y dejando mi destino en manos del frío y la                 majadería.
Mis niños sonríen en la cama, y sueñan con aves y mariposas
Y esto es lo que importa.

Qué importa si muero o no
Es igual Mientras la muerte es la iluminación del alma
Y yo la perdí hace tiempo en los bosques del olvido.

Qué importa entonces
Qué importa.




Traducciones de Abdulhadi Sadoun


http://www.festivaldepoesiademedellin.org/pub.php/es/Revista/ultimas_ediciones/84_85/habasch.html


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