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miércoles, 15 de septiembre de 2010













LA MANSEDUMBRE ASESINA

En la calle
siempre corrí el peligro de perecer
en brazos de cualquiera:
en brazos de un cura
de un inspector de hacienda
de un político
de un poeta hermético
de un parado
de un pluriempleado
de un empresario
de un sicólogo
de un demócrata
de un sabio
(incluso de un médico)
etc. etc.
Pero
ya no voy a correr más el riesgo:
a partir de ahora
esperaré
para salir de casa
a que desaparezca la plaga
No quiero que me inoculen el virus
de la MANSEDUMBRE ASESINA

P.R.F. Crónicas de un subproletario y otros poemas, Baile del Sol, 2002

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