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miércoles, 21 de noviembre de 2012

quieren paz. Aharon Shabtai


























Quieren paz pero el deseo se les ha extraviado, como espejuelos,
como un lente blando de contacto que se cayó bajo el lavamanos y lo pisan
con sus tacones porque creen que está en la repisa bajo el espejo junto al
desodorante. Quieren pero su deseo es como una pinga que no se para
aunque se sienten en el borde del baño y la froten durante una semana.
Y su solución es engullir chocolates pues tienen buen
apetito. Mas no saben lo que es el deseo, lo que significa anhelar
en libertad, con pensamiento, con propósito, y con cada músculo,
una potente voluntad que hincha los pantalones. Dicen que “quieren” pero
la palabra es como aquellos que al ser perseguidos se ocultan tras de otros,
sin embargo ellos son los perseguidos, los que se esconden de las palabras. Se
levantan del borde del baño y se ocultan en el closet. Cada uno se aposenta
en una cajita y se viste de votante, jefe de estado, oficial,
experto en seguridad, erudito, animal disecado en la T. V. Hay cajas
dentro de cajas dentro de cajas. Quieren paz, pero se esconden del querer,
se esconden del conocer. Están acostumbrados sólo al porno, sólo conocen
el coño por fotografía en papel cromo. No saben lo que es la paz, cómo se toca la paz,
cómo penetrar la paz tangible; es decir, suavemente,
con respeto, estremecimiento, goce. Cada semana se les muestra un montón de
manzanas podridas, y sacan la cabeza de sus cajas y soplan sus cornetas
a la paz. Pero siempre son las mismas manzanas con gusanos. La paz es
despreciada,
repulsiva, pútrida, y se ven obligados a taparse las narices. Quieren paz
pero no tienen lujuria de la paz, ni pueden compartir la alegría de algo con
alguien,
sólo hambre. Durante años les ofrecieron basura. Y ahora nadie los va
a engañar. Reclaman comida de verdad, el gran botín, pero no con
un rifle de caza. Lo quieren con bombas, artillería, y helicópteros. Habrá
mucha carne ahora en la barriga, en el congelador, y en el sótano. Viven
en cajas; y por lo tanto es necesario concentrarse en la subsistencia, además.
Encierran a los árabes por millares en jaulas, como pollos.
Quieren paz y la paz es algo comestible, una comelata.
Los picos de los árabes serán cerrados, dejarán crecer la cresta.
La paz guiará a la economía, la paz `proporcionará un montón de carne, incluso
para la exportación. La paz llenará la canasta con muchos, muchos, muchos
huevos.






Traducción de Omar Pérez

http://www.wpm2011.org








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