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domingo, 16 de junio de 2013

he aprendido algunas cosas. Atahol Behramoglu
















Después de tanto vivir, he aprendido algunas cosas:
que si estás vivo, debes gozar con todas tus fuerzas cada experiencia,
que debe quedar exhausta tu amada de tanto besarla
y que debes caer rendido después de oler cada flor.
Que una persona puede pasarse horas mirando al cielo,
puede pasarse horas mirando a un pájaro, a un niño, al mar.
Que vivir en la tierra es hacerse parte de ella,
es arrancar las raíces que no se quieren separar.
Que si te apegas a algo, no dejes de abrazar con fuerza a un amigo
lucha por lo que crees con cada músculo, tu cuerpo entero, toda tu pasión.
Y si te tiendes por un momento en el calor de una playa,
descansa como descansa la arena, como una hoja o un cantal.
Escucha cada canción maravillosa, plenamente
como colmando todo tu ser de sonido y melodía.
Uno debe hundir primero la cabeza en la existencia
como zambulléndose de un acantilado en el esmeralda del mar.
Que tierras distantes te atraerán, gentes que no conoces
y debes arder en ansias de leer cada libro, de conocer la vida de los demás.
Que por nada debes reemplazar el gozo de un vaso de agua
y debes llenar tu vida de anhelos sin importarte cuánto sea el placer.
Que debes sentirte orgulloso de conocer el sufrimiento en todo tu ser
porque los dolores, como las alegrías, hacen crecer a quien por ellos pasa.
Que tu sangre ha de mezclarse con la gran circulación de la vida
y en tus venas ha de fluir interminable la fresca sangre del vivir.
Después de tanto vivir, he aprendido algunas cosas:
que si estás vivo, debes buscar toda experiencia, fusionarte con los ríos, los cielos, el cosmos  
pues aquello que llamamos vivir no es más que un regalo entregado a la vida
y la vida es un regalo que nos han puesto en las manos con el vivir.

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