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lunes, 16 de mayo de 2011

ustedes no se arrepienten de nada





Ustedes no se arrepienten de nada, es una pena


Las voces de los afligidos han callado.
Han sido silenciadas.
Con las limosnas deberían haber comprado
cuchillos, no olvido.
En cambio se mordieron la lengua.
Como los esclavos del infierno de Dante
desaparecen entre las sombras de las jarras
en el panteón de la taberna. Aquí
la opresión provoca vergüenza y
suicidios entre sus víctimas.


Me alejé con la bebida para llegar a ser
tan invisible para mí mismo como
siempre lo había sido para ustedes, ¡los sin ojos !


Ustedes consideran que soy superfluo. Yo
no los acuso de nada más que
de haberme robado la vida.
No tenía ningún valor, consideraron. Así
se explican ustedes. Así los explico yo.
¡Así es que ya estamos explicados!
No van a sentir arrepentimiento
por lo que ustedes no hicieron.
Yo no era su sentido. Ustedes
no se arrepienten de nada, es una pena.



Los nuevos jerarcas no son crueles, son
amables, previsores. Me tratarían
bien si creyesen que existía. Como no
existo es una exigencia inconcebible.
Les he escrito pero
no oyen lo que escribo


Tengan piedad de mí.
Estaba loco cuando les permití
cortarme el cuello sin
cambiar el gesto.


El bosque está enfermo. Las aguas están enfermas. El aire
está enfermo. La hierba está enferma. Los peces ya
no tienen ojos. Los pájaros se hunden en el mar, pesados
de plomo. Las gentes están enfermas. No hay
solución. Hemos olvidado como podría
haber sido. Hemos olvidado cómo es. Cuando todos
están enfermos no hay ningún enfermo. El bosque
no está enfermo. Las aguas el aire la hierba los peces
los pájaros nosotros los hombres ya no estamos enfermos.


Desde que uno se ha jubilado
no necesita avergonzarse
de no tener trabajo.
Ya es como todos los demás



La humillación que consiste en
tener demasiado poco de todo podían habérmela
ahorrado. Ustedes parecen carecer completamente
de respeto por lo que no es nada.





La blanca luna menguante cuelga en el lazo
de Dios y me recuerda mi arrugado
sexo que a nadie le apetece. Soy un
hombre condenado entre otras cosas por eso.




Quién era yo para decidir sobre vida
y muerte. A pesar de todo el patrón pudo
haber sido honrado, ¿me atrevo a decirlo ?


Es algo que falta, algo que
no cuesta. Tiene que ver con la propia
manipulación. Objetos y papeles cambian de
dueño, pero nadie sabe si eso tiene algún
sentido. ¿Tal vez alguien será más feliz ?
Una vez fue diferente. La memoria engaña.


Si alguien te contradice mátalo.
Si alguien tiene pinta de mal educado mátalo.
Si alguien tartamudea o cojea mátalo.
Si alguien desvía la mirada mátalo.
Si alguien tropieza contigo en la calle mátalo.
Si alguien te adelanta en la autopista.
Si alguien está delante de ti en la caja del supermercado.
Si alguien se sonríe mátalo.
Por lo menos dale una patada contundente
en la cara


Me avergüenzo porque ustedes me quitaron
todo lo que daba sentido a mi vida.
Me siento culpable de que ustedes aniquilasen
a mi familia.
Les he molestado, me abochorno
de mi fracaso.




¿Cómo vamos a exigir que hagáis
algo por nosotros cuando todo es
culpa nuestra? En verdad hemos merecido recoger
las tempestades de los vientos que habéis sembrado.



Claes Andersson


Traducción: Francisco Uriz



http://www.casadeltraductor.com/cuadernosdepoesia/poemas/index.php?id=92&t=0

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