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miércoles, 18 de enero de 2012

velas alzadas. Nahid Kabiri





Rasgo la alborada,
es muy estrecha para mí
y el día es una falda corta
¡que ni siquiera me llega a las rodillas!
La avergonzada policía cívica
sopla su silbato
para advertirme
y recordarme el reglamento:
¡la desnudez en público,
está estrictamente prohibida!

Quiero buscar un refugio –
venir a ti –
pero al interior de la brecha temporal amorfa
que separa el día de la noche
¡soy incapaz de encontrar tu dirección!

Un viento recio,
se arremolina rabioso
y gira y gira
en nuestra morada tribal.

¡La velas están alzadas!
¡Tum! ¡Tum! ¡Los tambores de otoño!
Como si una poderosa fuerza en la oscuridad
agitara y torciera los árboles.

Me arrodillo
para recitar un poema en voz alta
como si fueran las solemnes palabras de una plegaria
¡Amén! ¡Amén!
¡Y despierto siendo una estrella durmiente
en el más alejado rincón del cielo!
¡Amén!

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