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martes, 8 de febrero de 2011


The Last Look, Ngeth Sim



Mientras buscábamos un refugio, un jemer rojo armado nos arrestó y nos envió a las fosas comunes. Pero nos escapamos en mitad de la noche y nos fuimos sin rumbo fijo. Nos arrestaron en Angkar y nos enviaron a un campo de trabajo forzado. Allí cultivábamos arroz noche y día, a veces hasta dieciocho horas al día. Después de la cosecha en Angkar, nos enviaron a otro campo de trabajo forzado en la parte nororiental de Cambodia, llamada Prek Ta Am. Allí tuve las experiencias más tremendas de mi vida. Pol Pot dio la orden de que todos los recién nacidos fueran muertos. Mis dos mellizas fueron estranguladas al nacer.



LA PÉRDIDA DE MIS MELLIZAS


En una noche profunda de octubre de 1976
cuando la luna estaba llena
y hacía un frío que calaba los huesos,
Empezaron los dolores de parto de mi esposa.

Busqué una cama, pero eso era pensar con el deseo;
me sentí muy impotente. Aparecieron dos parteras:
una se acuclilló sobre el vientre, y después hizo fuerza
mientras la otra metía las manos y sacaba de un tirón a las bebés.

¡Qué dolores tuvo que soportar mi esposa
cuando dio a luz a la primera bebé!
“Muy bonitas eran, como yo quería, pero esos desalmados
las ahogaron y las envolvieron en plástico negro.

“Dos bebés bonitas…
¡Buddoh! ¡No pude hacer nada para salvarlas!”,
murmuró mi madre.
“¡Aquí tiene, Ta!”: las parteras me dieron los atados.

Postrado como si estuviera entrando al infierno,
tomé las bebés en mis brazos,
las llevé a la orilla del río Mekong,
y mirando fijo la luna, aullé:

“¡Oh, bebés, nunca tuvieron la oportunidad de madurar,
sólo sus almas me miran ahora desde allá arriba.
Su papá nunca las vio vivas, niñas…
perdónenme hijas, las tengo que dejar aquí.

Aunque voy a enterrar sus cuerpos aquí,
ojalá sus almas me guíen y velen por su madre.
Guíennos en esta selva
y ábrannos camino hacia la Triple Gema”.


U Sam Oeur, Camboya

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