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domingo, 11 de diciembre de 2011

pérdida, Yevgeny Yevtushenko






Rusia ha perdido
a Rusia
dentro de la propia Rusia.
Rusia se busca a sí misma
como buscar en la nieve un dedo cortado
como buscar una aguja en un pajar
o como una ciega mujer vieja
alzando enloquecida sus manos en la neblina
busca con esperanzado exorcismo
su extraviada vaca lechera.
Quemamos nuestros íconos.
Dudamos de nuestros grandes libros.
Luchamos únicamente con desconocidas lamentaciones.
¿Es verdad que estamos condenados a vivir
vistiendo solamente un camisón de seda
para dormir y soñar
devorados por la adulación y comidos por las polillas
o vivir como los presos con trajes enumerados?
¿Es verdad que la epilepsia
es nuestro carácter nacional?
¿O un ataque de fantasías
o estremecimientos de auto humillaciones?
Hubo viejas rebeliones para crear un nuevo tipo de kopek,
la hubo contra los frutos de otros países
como las papas por ejemplo,
y ahora todo eso es sólo un sueño inofensivo.
Hoy día las rebeliones inundan todo el Kremlin
como una marea mortal.
¿Es cierto que los rusos
sólo tienen una única opción?
¿el fantasma del Zar Ivan el Terrible?
¿el fantasma del Zar Caos?
Tantos impostores
tanta falsedad.
Cada uno es un líder
pero ninguno guía a nadie.
Estamos confundidos sobre qué slogans hay que tener.
Y hay tanta neblina en nuestras cabezas
que ninguno conoce la verdad
y cada cual es culpable
de todo.
Hemos caminado tanto entre la niebla
con sangre hasta nuestras rodillas.
Oh Señor, hemos sido suficientemente castigados.
Perdónanos,
ten piedad de nosotros.
¿Es verdad que no existimos más?
¿O es que aún no hemos nacido?
Estamos naciendo ahora.
Pero es tan doloroso
volver a nacer de nuevo.

(1991)

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